Cuánto cuesta camperizar según el tamaño: L1H1, L2H2, L3H2 y L4H3

Todo el mundo pregunta cuánto cuesta camperizar una furgoneta, pero la respuesta depende mucho más del tamaño de lo que parece. No es solo que haya más metros que aislar: hay partidas que se disparan con el tamaño y otras que cuestan exactamente lo mismo en una L1H1 que en una L4H3. Aquí está el desglose de qué sube, qué no, y cuánto suma cada escalón.

Índice de contenidos

  1. Las partidas que sí escalan con el tamaño
  2. Las partidas que cuestan lo mismo en todas
  3. El salto de L1H1 a L2H2
  4. El salto de L2H2 a L3H2
  5. El salto a L4H3 y la partida que aparece de la nada
  6. Cómo usar esto para tu presupuesto
  7. Conclusión

Las partidas que sí escalan con el tamaño

Son las que se miden en metros cuadrados o en metros lineales, y crecen de forma bastante directa:

  • Aislamiento. Más superficie de chapa es más material y, sobre todo, más horas de trabajo.
  • Forrado de paredes y techo. Misma lógica: más metros de madera o de tela y más listones.
  • Suelo. Crece con la planta, y en las largas suele necesitar más estructura.
  • Mobiliario. Más módulos y más largos de encimera.
  • Cableado. Las tiradas son más largas y a veces exigen subir de sección.

Entre una L1H1 y una L2H2 estas partidas suben en torno a un 25 o 30 por ciento. De L2H2 a L3H2, otro 15 o 20 por ciento. De L3H2 a L4H3, un 10 o 15 por ciento más.

Las partidas que cuestan lo mismo en todas

Y aquí está la parte que casi nadie tiene en cuenta al comparar presupuestos:

  • La instalación eléctrica. La batería, el inversor, el regulador y el booster valen lo mismo en una L1 que en una L4. Lo que dimensiona esta partida es tu consumo, no tus metros.
  • Los paneles solares. Los dimensiona lo que gastas al día, no el techo que tengas.
  • La nevera de compresor. Idéntica en cualquier tamaño.
  • La calefacción estacionaria. El calefactor cuesta lo mismo; lo que cambia es el gasóleo que consume después.
  • La bomba de agua, el fregadero y la grifería. Igual en todas.
  • La homologación. La reforma de importancia cuesta prácticamente lo mismo independientemente del tamaño.

Esto tiene una consecuencia práctica muy concreta: cuanto más pequeña es la furgoneta, mayor porcentaje del presupuesto se va en la parte técnica. En una L1H1 la electricidad y el agua pueden ser más de la mitad del proyecto.

El salto de L1H1 a L2H2

Es el salto que más se nota en calidad de vida y uno de los más contenidos en dinero. Estás pagando por poder estar de pie y por una cama transversal viable.

En el presupuesto, cuenta con un incremento del 20 al 30 por ciento sobre lo que te costaría la L1H1, concentrado en aislamiento, forrado y mobiliario. La parte eléctrica no se mueve.

Si el proyecto te cuadra en la L1H1 y la L2H2 se te va de presupuesto, ojo: es el salto que menos te vas a arrepentir de hacer.

El salto de L2H2 a L3H2

Aquí la cosa cambia de naturaleza. Los 60 cm extra no te dan nada nuevo por sí solos: te dan sitio para añadir algo. Y ese algo es lo que cuesta dinero.

Si aprovechas los 60 cm para un baño con ducha y WC, la partida de agua se multiplica: depósito de aguas grises más grande, calentador, plato de ducha, mampara o cortina y ventilación forzada. El baño puede costar más que todo el salto de carrocería.

Si los usas para un garaje trasero o una zona de estar, el incremento es mucho más suave: un 15 o 20 por ciento sobre la L2H2, y poco más.

El salto a L4H3 y la partida que aparece de la nada

En la L4H3 aparece un coste que no existe en las demás: el refuerzo del presupuesto por peso.

Al ir justo de carga útil, dejan de valer las soluciones baratas. La madera de 18 mm pasa a ser de 12 mm o contrachapado ligero, que es más caro. Los muebles se hacen con estructura de aluminio en vez de listón de pino. El depósito de agua se reparte en dos más pequeños para equilibrar ejes. Todo eso encarece.

Y si acabas matriculando en 4.000 kg o más, súmale el trámite y la posibilidad de necesitar otro permiso de conducir.

Cómo usar esto para tu presupuesto

El orden que funciona es este:

  1. Calcula primero la parte que no escala: electricidad, agua y frío, según tu consumo real.
  2. Añade la parte que escala, en función del tamaño que hayas elegido.
  3. Suma la homologación, que es fija y se olvida siempre.
  4. Comprueba el peso antes de cerrar el diseño, no después.

Ese último punto no es un consejo de estilo. Es la diferencia entre terminar la furgoneta y tener que desmontar medio mueble.

Conclusión

El tamaño mueve el presupuesto, pero mucho menos de lo que la gente cree, porque la mitad del proyecto no depende de los metros. Lo que de verdad dispara el coste no es la carrocería: es lo que decides meter dentro de ella.

Por eso el salto de L1H1 a L2H2 sale barato para lo que aporta, y el de L2H2 a L3H2 puede salir caro o barato según lo que pongas en esos 60 cm.

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